Cada vez se vas espaciando las visitas belgas y mi temor es que incluso siendo tan breves lleguen a desaparecer por completo. Esta vez incluso mi visita peligró por temas de trabajo pero Sergi me salvó y pude ir.
La verdad es que de nuevo nos enfrentamos a una visita relámpago de sube-baja así que no hubo demasiado tiempo de ocio. Lo único que fue realmente fuera de lo normal fue:
UNO) Una comida que hicimos con la chica que más sabe de nuestro cliente y además de una afabilidad incomparable. Es una delicia ver como se ofrece para ayudar con una sonrisa en los labios.
DOS) Al ir un solo día la reunión se alargó hasta las 18:00 (hora intempestiva para los belgas)
En Conclusión un día puro y duro de trabajo con poco sol, algo de frio y mucha niebla.
Jaume
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