sábado, 31 de diciembre de 2011

Capítulo 1 – C.S.J. - La Conclusión –

A un día después del final de la gran aventura, son muchos los sentimientos y sensaciones que me aporta el CSJ. Creo que he descubierto entre caché y caché que más allá del terreno del camino, hay una tranquilidad, donde no se oye ningún ruido humano; Donde se oyen pájaros piar, viento ulular, y de tanto en tanto los arbustos cercanos se estremecen por un animalejo que huye al oírte.

Miras arriba y ves montañas que rozan las nubes, miras alrededor y te sumerges en un bosque de pinos o en unas extensiones aradas de un payés. Miras abajo y ves como danzan tus pies uno tras otro entrechocando con las piedras desordenadas del camino, tac-tac… paso … paso … tac-tac.

Y siempre mirando al frente, un sendero ancho o estrecho, embarrado o seco, pedregoso o asfaltado, que siempre tiene alguna curvita al final que esconde más camino y más camino (y más caches)


He descubierto en ocasiones, como la inmensidad de la naturaleza te observa desde algún punto, y si en ese momento cierras los ojos y respiras hondo, te susurra… esto es el regalo de vivir… disfrútalo.

He descubierto como sufres cuando intentas trampear el camino, con un vehículo a motor, aunque hablando de 400km se hace inevitable. El camino me ha hecho inventar una nueva palabra: COCHEABLE (se dice de cuando un tramo se puede hacer en coche)

He descubierto como te acaricia el viento y te saluda el sol cuando tu bicicleta sortea a gran velocidad los guijarros del camino mientras intentas alcanzar al compañero que 50 metros más allá está agachado firmando un libro de registro.


Me he dado cuenta que si los peregrinos llevan una concha colgando, los geopelegrins tienen un aparatejo llamado GPS que se convierte en compañero de fatigas.

He descubierto cuantas veces se dice: “Debajo de esa piedra” o “ahí, en ese árbol”.

He descubierto que las distancias son relativas. Que el tramo por autopista desde Tárrega a Lleida por autopista y a media de 120km/h se hace eterno mientras que con la bicicleta a 20km/h y parando cada 200 metros, no te das cuenta de que has llegado y aún te sobra luz de la tarde para continuar.

Por último, ninguna sensación comparable a tumbarte en la cama, tras la jornada del camino, tras una ducha y una cena, donde (no se vosotros, pero a mi sí) me vence el sueño repasando retazos del día dentro del camino y reviviendo sensaciones, mientras el cansancio me lleva a la etapa del sueño profundo.

Y más allá de la naturaleza, y las sensaciones, he descubierto al Hombre, unos seres que se asemejan físicamente unos a otros pero que nunca se suelen parecen en el interior. El camino se comparte con otras personas, que suelen ofrecerte una ventana a su interior.

Con algunas personas, las prioridades del camino cambian, las hay que se apresuran, las hay tranquilas, las hay que necesitan su café, otras su bota de vino, las hay que el comer no es prioritario, las hay que el camino acaba a las 19:00 … “que me esperan”. Las hay que el móvil es para mirar en internet, y las hay que lo usan cada tres horas cuando reciben lo que ya hemos catalogado como “llamadas de control

El camino me enseña como esas ventanas humanas al interior de la persona pueden ser tan distintas. Como al asomarte puedes ver el blanco, el verde, el azul o el negro. Como a veces lo que un día fue rosa, hoy es morado negruzco y como al descubrirlo te preguntas, si el color lo confundiste de buenas a primeras o si ha cambiado, y de repente te preguntes que colores serán los que los demás vean cuando se asomen a tu ventana.

Lo más importante de todo, como siempre es que el camino deje huella en ti, que te haga crecer espiritualmente, y que te enseñe a ser mejor persona, a apreciar las pequeñas cosas y a ser más humilde con todo y con todos.

Yo creo que me llevo eso del camino, y posiblemente, haya dejado una buena huella en mi interior.

Como digo en “Agradecimientos”, Gracias a todas las personas que ahí aparecéis y lo habéis hecho posible.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Hola Jaumet,gracias por contar tus aventuras, pues me tienen muy entretenida ,y muchas veces me haces reir, y otras me digo, estan locos en las aventuras que se meten y a veces peligrosas, pero bueno se trata de pasarlo bien verdad. Jaumet sigue escribiendo porque yo me lo paso muy bien, enhorabuena.