domingo, 1 de julio de 2012

Capítulo 6 – La Jodidísima Chimenea del diablo.


Y había llegado el momento, la Chimenea, erróneamente pensaba que si la Chimenea de La Teresina había sido bastante facilona cuando la hice, ésta debería ser algo similar. Gran Error.

Según empezó a subir Andrés ya me di cuenta que las cosas no iban a ser sencillas, Andrés que hasta entonces apenas se había quejado empezó a enlentecer su subida y nos iba diciendo que es que no había NADA a lo que agarrarse.

Y era verdad, como veis en la foto, esta chimenea se retuerce sobre si misma, pero la superficie de la roca es lisa casi como mármol y su verticalidad impide sujetarse a nada. Solución: Hay que tirar de fuerza bruta de brazos para usar el único recurso disponible – El cable de vida – Y hay que intentar usar técnica de oposición en la roca donde se pueda para intentar hacer los cambios de disipador.

Tras largos minutos Andrés había conseguido subir y fue el turno de Raúl. Pero es un chavalín joven y no pesa mis 73 kilos. El chico también se quejaba de falta de agarraderos pero era capaz de sujetarse a plomo con un brazo mientras descansaba el otro y viceversa. Con tal ‘dón’ tampoco tuvo muchos problemas para subir.

Le tocaba el turno a David, pero su experiencia y fuerza no tardaron en llevarle también arriba. Faltaba yo. Me aupé al primer gancho y en un tirón me encadené hasta el cable de vida. Busqué en vano donde descansar para llegar al siguiente anclaje del disipador. Nada!. Seguía a plomo y no había manera de progresar. Así que me dejé colgar literalmente del disipador para recuperar fuerza.
Unos minutos más tarde intenté de nuevo llegar al siguiente anclaje, y aunque con mucha dificultad lo conseguí, volvía a quedarme exhausto. Fue en ese momento cuando le pedí a David que usara mi cuerda. Aunque era un simple cordel de 7 metros podía servirme de punto de apoyo y ganar en el progreso. No sirvió de mucho.

Fijaos en la foto de unos compañeros la verticalidad de la Chimenea, la cantidad de cuerdas extra y la imposibilidad de poder agarrarse a nada que no sea el cable de vida, o mantener técnica de oposición contra la roca.

Un esfuerzo más. Grito!! Arrrgh! Y consigo un nuevo enganche. Otra vez a descansar… No hay forma de progresar decentemente cuando uno se queda a cero de fuerzas en tal situación. Mientras iba descansando colgado a plomo del disipador dos cosas vi claras:

1-Que conseguiría subir aunque fuera a base de tirón de fuerza, enganchar mosquetón y volver a colgarme.
2-Que iba a tardar mucho, y eso si que me sabía mal porque otras 3 personas esperaban arriba.

Con la mente fría fui intentando acortar los descansos para llegar a los enganches que GRACIAS A DIOS
Apenas estaban separados 1 metro el uno del otro.

Pasaron unos 10 o 15 minutos, en los cuales iba manteniendo el lento ritmo de ascenso. A Escasos metros del final había un enganche que realmente era complejo de alcanzar. Fue en el momento en que pegué otro grito para enganchar el mosquetón. Pero tuve mal suerte y no lo cacé bien, ni en el primero ni en el segundo esfuerzo. No tenía intención de dejarme caer otra vez. Mantuve mente. Vi a David como impotente me miraba sin nada a poder hacer. Un tercer intento me quedaba y BINGO! mosquetón enganchado.

Quedaba uno. El último. Pero este como también era complicado tuve la ayuda extra de David que al estar arriba me echo un cable y fue él quien enganchó el mosquetón cuando yo tiré con fuerza hacia arriba para que él pudiera anclarme.

¡Diós! Que 20 minutos de esfuerzo (podría decir… y de sufrimiento… pero no sería verdad. Pues vi claro que poder, iba a poder. Pero que necesitaría de unos minutillos extra). Me encantaría que alguien pudiese darme una razón por la que el resto de ferrata pude moverme sin problema pero en esos dos puntos me costaba tan poquito perder la fuerza. En serio que no soy capaz de entenderlo.

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