martes, 30 de agosto de 2011

Capítulo 4 – ¡Hombre al agua!

Como marujas el día de rebajas nos encontramos todos en las cajas del Decathlon, David con un neopreno y un kit de aletas/Snorquel, yo con mis cositas P&P y Marc esperando bajo el nada despreciable aire acondicionado.

Allí conocí al Chino (Eloy) y a Javi (los requejo) que son compañeros de trabajo de David, muy muggles y poco geocacheros. De repente a lo lejos vemos un tio haciendo aspavientos (Aguanaguanga): “Pero no habíamos quedado en la puerta y no dentro…?” … Tenía razón, pero el vicio de comprar es lo que tiene.

Así que distribuidos en el 'Córdoba-cerdo' de David y en el coche de Javi nos fuimos pa' la temida y amada falconera. Esta vez no nos metimos en la cantera y nos fuimos directos a las rocas. El mar pintaba rizado pero inofensivo (al menos hasta llegar a las rocas donde rompía). Era divertido ver como alguno iba con el simple bañador y de repente me mirabas a mi y yo iba con todo aquel tinglado cargado hasta arriba, mientras (no os lo perdais) iba hinchando a pelo la colchoneta al andar a pleno pulmon… No veas lo que costó.

Llegamos a las rocas y venga a saltar rocotas arriba y abajo (y yo sin manos,casi). Pero por Diós que alguien me eche un cable!

Al final Dr.Slump me pilló la colchoneta (luego me arrepentí que la cogiera) y llegamos a las rocas. Nos ataviamos como pudimos mientras el mar parecía que se volvía loco a escasos metros de las rocas. No aconsejo a nadie meterse a saltar por las rocas y meterse en el mar saltando con aletas en una cala donde no hay un solo sitio plano y con las olas rompiendo a escasos 2 metros.

Dos tropezones y cuatro olas bravas golpeando después, y por fín entraba en el agua y MECAGUENLAPUTA el DrSlump estaba con MI colchoneta a tomar pol culo lejos. Será cabrón!!! Me puse a nadar luchando con las olas, el sol daba de lleno en las gafas de buzo y no sólo no veia una mierda sino que tragué agua salada a mansalva. Así empezó mi aventura de pillar a Marc y dos vasos de agua salada tragados después, le alcancé. Nunca me volví a separar de aquella colchoneta.

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