sábado, 10 de septiembre de 2011

Capítulo 4 – Neptuno nos complica el 2do reto.

Con algo de mal rollo en el cuerpo por lo ocurrido tomamos ambos coches y nos vamos hacia palafrugell. Está a 1 hora de camino así que no hay tiempo a perder. Allí está la “Banyera de la Russa” que esconde un caché submarino.

Llegamos a un parking que da entrada a una especie de Castillo-Jardín. Recogemos todos los bártulos a lo dominguero otra vez (esta vez no dejaremos nada de valor en el coche) y nos metemos en el Castillo, pero no llegaremos muy lejos. Una señora en taquilla nos dice: “Parece que vais a la playa” y muy gentilmente nos guía hasta un camino de tierra que baja a la cala.

La cala es preciosa, hay un pequeño embarcadero pero tiene a-priori dos problemas: (a) Está llenita de gente y (b) parece que el mar no está tan tranquilo como antes. Pasamos entre las decenas de personas y nos metemos en la zona rocosa para estar algo más tranquilos. De nuevo hincho mis pulmones para hinchar la colchoneta, y es que, aunque el recorrido es corto, el mar se ve bastante picadito.Susana esta vez decide ser observadora, ella se quedará en tierra haciendonos fotos, Jordi será el capitan de la barca y David y Eduard nadaran a pelo con las aletas. Obviamente yo no me separaré de la colchoneta, así que me voy hacia el embarcadero que es la zona más sencilla para lanzarse al agua.

Jordi lleva el GPS y nos va indicando la longitud … 60... 50... 40 metros… pero rebasada la protección de la cala, el mar se vuelve bastante incontrolable. Jordi me pide ayuda para controlar la barca y aunque parece que yo estoy tomando el sol, tengo bastante trabajo en conseguir que el mar no me desequilibre de la colchoneta.

Por fín llegamos al punto cero, pero las cosas estan feas, las olas casi rompen sobre nosotros. David va investigando la posible ubicación del cache y Eduard intenta mantenerse mientras busca también. Finalmente David localiza el cache desde la superficie y desciende, pero la presión del agua le machaca los oídos y no puede aventurarse más.

La barca y la colchoneta se derivan hacia las rocas y hay que mantenerse lejos de allí. David renuncia a bajar más y Eduard lo intenta. Una vez… Otra vez…3.5 metros de profundidad entre rocas submarinas y con el mar picado no es una tarea fácil. Eduard emerge. Ha conseguido mover a duras penas la roca que esconde el cache, pero tan mínimamente que solo pensar en que hay que cogerlo y volverlo a colocar en su sitio nos hace tirar la toalla. Yo personalmente estoy algo cagadete en mi colchoneta y sin verlo claro, sin aletas y con el miedo en el cuerpo no soy una gran ayuda.

Con mucha pena, decidimos renunciar al cache, y con él al 3er reto de ir a hacer el cache de Kayak con el estado de este mar. Esta vez Neptuno nos ha vuelto a ganar la partida y habrá que esperar para intentarlo de nuevo.

1 comentario:

Marc Longaron dijo...

Cel lebro que us agradés la Banyera de la Russa i espero que pogueu tornar hi aviat (si teniu problemes de pressió a les orelles en baixar al catxé recordeu treure aire pel nas mentre amb els dits tapeu els forats).
Marc