domingo, 11 de septiembre de 2011

Capítulo 3 – Regresando al coche y … sorpresa final

No tardamos en localizar el caché y en hacernos unas fotillos, pero el día exige un poco de vidilla si queremos hacer el resto de retos marinos así que hay que irse rapidito. Esta vez y desde la playa de la cueva no cuesta demasiado lanzarse a alta mar ni llegar más rápido de lo esperado a las rocas donde hemos dejado toallas y ropitas. Mientras Susana se pelea para arribar a ‘buen puerto’ desincho la colchoneta. Lo de la barca será más difícil porque con lo grande que es, no es viable deshincharla del todo así que deshinchada solo a medias, empezamos el regreso al coche. Madre de Diós! Parecemos todos unos domingueros entre bolsas, tuppers, barcas, remos, aletas y demás aperos, la playa ahora está más llena de gente y vemos que siguen descendiendo personas.

Una vez en el parking descubrimos que está ahora lleno de coches, mientras comemos algo David mira extrañado la puerta de su coche que se abre y cierra con problemas, y encima el coche estaba abierto al volver. ¿? . David toma su bolsito del maletero y ¡Ay Dios! Algún fresco se le ha llevado 30 euretes en billetes y monedas. JODER! Eduard y yo miramos nuestras bolsas, yo conservo cartera, dinero y móvil y Eduard también.

A nuestro lado pasa un muchacho solo, carretera arriba que no deja de mirarnos y que tras unos 10 segundos vuelve a bajar sin dejar de perder detalle. raro raro raro. La teoría que nos queda es que probablemente este muchacho ha forzado la puerta del Córdoba y directamente ha mirado la parte piloto y copiloto (por suerte David había cogido su móvil y yo dejado mi mochila en la parte trasera) luego se ha ido al maletero y tras mirar la bolsa de David hemos aparecido nosotros y desbaratado sus planes.

El peor parado es David (y los afortunados Edu y yo que conservamos todo) que no solo pierde 30 euros sino el tomtom que guardaba en su guantera. Fucking Bad Luck!

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