jueves, 22 de septiembre de 2011

Capítulo 4 – VIA CUATRO(+) de 25 metros.

Tras comer de nuevo un problema que al final no resultó ser tan malo. Nuestra vía al cache era la vía 4 (la fácil) pero había dos escaladores, lo cual nos impedía atacar nuestro objetivo, pero la via de al lado (vía 4+, algo más técnica) estaba libre así que para practicar, sobretodo los novatillos nos dispusimos a prepararla.

Aquí los dos expertos fueron los que movieron el cotarro. Alfonso sería el encargado de hacerla de primera y Jordi el encargado de asegurar a Alfonso que subiría primero encintando hasta el punto de la reunión y luego al bajar desencintando.

Anexo para neófitos.

En escalada el primer escalador que sube se 'encorda'(1) a una cuerda y abajo asegura la cuerda(2) otro escalador. Mientras el primero sube(3), va colocando ‘cintas’ que pueden estar separadas 1 o 2 metros. La cinta es un mosquetón que se engancha a la pared y por donde el escalador que sube va enganchando su cuerda. Si este cayera, como la cuerda pasa por la cinta y desde abajo sujeta el asegurador, la caída aunque podría ser grande, no sería grave(8), en ese momento el escalador quedaría descolgado(7) y tendría que probarlo agarrándose de nuevo a la pared. Arriba de la vía está la ‘ reunión’(4) que es una argolla por donde se pasa la cuerda y allí se quedará hasta irnos. Hecho esto el escalador primero con la ayuda del que sujeta abajo que va soltando cuerda, y rapelando(6), baja despacito y va quitando las cintas que ha puesto y que ya no son necesarias gracias a que la cuerda ya está atada en la ‘reunión’.

A pesar que hay un pequeño riesgo para el primer escalador, los que suben después ya no tienen tal riesgo pues el escalador que asegura abajo(5) siempre mantiene tensa la cuerda que al estar atada en la ‘reunión’ de arriba hace que si el escalador se soltara, casi ni se movería del sitio de la pared por donde se haya soltado.

Lo gracioso es que mientras subía Alfonso y luego Jordi (a quienes tengo por expertos) no vi que fueran muy rápido y por tanto que la vía no sería muy fácil. Creo que tras ellos dos me tocó el turno. Por suerte Jordi llevaba unos pies de gato extras (zapatillas especiales para escalar que tienen la propiedad que se adhieren muy muy bien a la pared) y me los dejó. Llegó mi momento.

Cuando empiezas todo parece una tontería, pero de golpe te encuentras a unos 5 metros de altura, pegado como una lapa a la pared con la ayuda de las puntitas de los dedos de tus 4 extremidades. A veces la pared es sencilla y te ofrece salientes donde apoyarte de pies o agarrarte de manos y progresar hacia arriba, pero a veces estos salientes no son tan obvios, o no son fácilmente accesibles o la posición en la que estas te impide llegar de una manera segura. Eso me pasó a mí:

A unos 5 metros, llegué a un punto del que no veía como salir. Suele pasar que yo no muy jolgorioso, hablador y bromista pero cuando las cosas se me ponen feas estoy más callado que un monje tibetano. Y claro desde abajo risotadas, y bromitas, y jijiji y jajaja.

Mientras el menda allá arriba solico sin poder subir ni bajar.

Lo bueno es que tienes tres ‘comodines’, como en el concurso del millonario:

1 - Dejarte ir y buscar mientras te balanceas, un camino que te sea más cómodo para subir (que es lo que hice)

2 – Aunque lo bonito es que seas capaz de ‘tener fe’ (frase que usamos mil veces allí) confíes en tus pies de gato, tu fortaleza (que parece que no, pero la tienes) y te quites el miedo (total no puedes caerte) y te la juegues esperando que los pies de gato no resbalarán (y no suelen hacerlo) y que cuando lo hagas, una luz divina pondrá un saliente en tu mano y podrás continuar (en vías fáciles también sueles encontrar ese saliente, sino no serían vías fáciles)

3 – Por último tienes el comodín del público, que son los compañeros que desde abajo no te pierden ojo y te pueden ir indicando salientes u opciones que tú desde corta distancia no ves.

Como digo en la 1ra vía yo opté por el ‘descuelgue’ aunque en la 2da, que también sufrí, intenté tirar del comodín 2 y 3 únicamente.

Por suerte un poco de fé y un saliente me ayudaron a superar el mal trago hasta casi el punto de la reunión (50 cm me separaban)… Desde arriba grito: “Puedo bajar ya?” … Y Alfonso… NO! NO! Tienes que llegar a tocar la reunión…

Diós! Me sentí como la ‘anxaneta’ de los ‘castellers’ que si no levantan la mano ‘no vale’… Pero narices… que no veía yo sitio para subir 50cm. Así que la providencia me dio el 4to comodín tramposo. La vía de al lado tenia una cuerda que casi me tocaba, así que en la desesperada me agarré y pa’rriba. Bieeeeen! Ya había llegado.

Bajar és lo más fácil y divertido, sobretodo si alguna vez (como yo) has hecho rapel. Te pones con los pies y el culo perpendicular a la pared, y vas haciendo pasitos o saltitos hacia atrás. Como el colega de abajo va soltando cuerda, la gravedad hace el resto.

Superada la vía, era el momento de los compañeros, que… he de reconocer que lo hicieron mucho mejor y mucho más rápido que yo… tuvieron más fé. Especialmente Xavi que sin haber hecho escalada el tío se movía como Spiderman por allí.

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