miércoles, 21 de septiembre de 2011

Capítulo 5 – VIA CUATRO de 30 metros y caché


Tras nuestro éxito en la via 4+, y dado que por fin la vía 4 del caché había quedado libre, nos lanzamos de lleno a coronarla. Esta vez el encargado de encintar iba a ser Jordi, que tras 10 años de secano escalador, nos confesó que, aunque fácil, lo había pasado un poco angustioso por el hecho de saber que vas de primeras, y que el riesgo de caída es real.

Esa vía 4 tiene un detalle curioso. Los últimos 5 metros no se ven desde abajo, así que nadie salvo el que está arriba ve lo que haces. Cuando se trata de buscar un caché eso tiene su dificultad, pero más … para el que asegura que no ve absolutamente nada y tiene que depender de cómo se va destensando la cuerda según el escalado progresa.

Esta vez los primeros fueron los que iban en el coche de David, osease, Xavi y David (pues Eva se había plantado en no querer ni intentarlo) porque tenían prisa en volver y la hora que esperamos que liberaran la vía 4 nos había pasado factura.

Xavi progresó de manera casi profesional y rápido, y David también aunque algo más lento pero consiguió éxito. A David le tuve que asegurar por segunda vez yo. La primera había sido facil pues usamos un GriGri que se manera casi automática auto bloquea la cuerda en caso de caída. Sin embargo Xavi, Jordi y Alfonso iban a intentar usar la cuerda anterior para probar una vía 5 que usaba la misma reunión de la 4+, así que mientras ellos intentaban otra vía de mayor dificultad (flipante que Xavi también la supero con éxito total) yo aseguraba a David, con un aparejo que no auto bloqueaba la cuerda y que me otorgaba la responsabilidad de ir tensando la cuerda sin dejar de agarrar por si caía David, pues el bloqueo de la cuerda tenia que depender de mi y no del grigri como antes.

Sin embargo, aparte de reventarme a mover la pesada cuerda de Jordi (aquella de 60 metros del juego de la oca) no ocurrió nada y David sobrevivió. Me gustó un detalle de David. Antes de subir dijo… “Yo quiero que me asegure Jaumet” … Cuantas cosas agradables extraigo yo de esa simple frase en la que un tío pone su vida en tus manos.

No tuvo tanta suerte Alfonso, nuestro experto, a quien en la vía 5 le aseguró Xavi. Todos nos reimos pero el pobre Alfonso sudó tinta China en 2 segundos que duró.

No sabemos por que, pero cuando Alfonso coronó, Xavi era el encargado de ir liberando cuerda para que Alfonso fuera bajando. Que narices haría Xavi que de repente veo a Alfonso rapelando y LITERALMENTE corriendo verticalmente por la pared porque Xavi había liberado un montón de cuerda de golpe. En dos segundos el colega se bajó como unos 2 metros del tirón.

Pedaso grito pegó… “Pero tío, Para…Paraaaa!!!”… Por suerte quedó en un susto divertido, aunque claro, el que menos se rió fue Alfonso.

Era el turno de despedirnos de David, Eva y Xavi que se volvían. David quería verme subir (no se si pa verme o reirse) pero no pudo ser. Según ellos marchaban, yo me calzaba (y os aseguro que con mucho respeto) los pies de gato.

Esta vez me aseguraba Eduard. Alguien decía que esta vía era más fácil pero que quizá costaba más encontrar las presas. Además 30 metros de los cuales 5 eran invisibles. Alfonso insistía: “quien no sube, no loga el cache” … así que pa’rriba que me voy.

He de decir, que sufrí mucho, pero más por el empeño que puse en sacarla por mi mismo que por que fuera difícil. Sí recuerdo el instante más angustioso en que de nuevo no encontré camino para subir. Por un instante me quedé quieto pensando a unos 7 metros, agarrado míseramente por pies y manos en una pared vertical.

Me sorprendí oyéndome respirar de una manera cercana a la ansiedad, y no por cansancio. Pero intenté sobrellevarlo y recordé el comodín 2 (tener fe en los pies de gato)… pregunté a los de abajo como lo veían y recuerdo que al final dije… Que sea lo que Diós quiera. Levanté pierna derecha apoyando el pie en una zona sin saliente y rápidamente levanté el cuerpo por la parte izquierda (efectivamente el pie derecho a pesar de no haber saliente no resbaló) y la ‘fe’ me colocó una presa en la mano izquierda. Apoyé como pude la rodilla derecha en otro saliente que vislumbré algo más arriba y por fin superé el tramo.

El resto fue relativamente fácil, la zona ‘invisible’ resultó ser extremadamente fácil de trepar y en pocos segundos tenía el cache en mis manos.

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