Fue un momento en que me dejé llevar, una vez acabada ‘la feina’ por el entorno, la naturaleza, los compañeros que gritaban desde abajo y me hacían fotos. Fue uno de esos momentos en que no pasa nada, pero que yo llamo ‘religiosos’ donde el mundo se silencia, deja de hacer ruido y te encuentras como en sintonía entre la naturaleza y tú.
Con cada segundo, descendía más y con cada segundo la euforia del ‘conseguido!’ se hacía mayor.
Una vez abajo les comenté a mis compañeros que mi único problema con la montaña es que mi inexperiencia me hace angustiarme y bloquearme, y eso hace que no ataques la acción que sin ese bloqueo accionarías.
Jordi me dijo que es normal, y que eso se supera haciendo vías. Supongo que tiene razón porque ahora ya me siento con ganas (que no tenía al acabar) de volver a subir, quizá con algo de más confianza, y por tanto con algo más de experiencia, para el siguiente reto.
Aún me quedaba una cosa más, Asegurar a Eduard que era el último en buscar el caché y a quien le puse una trampita: Al ser el último le escribí una frase en el log. Demostraría a todos que lo había encontrado si era capaz de repetirla. Se ató, le aseguré, subió como un campeón y al bajar, me dijo la frase... Ahora sí... Habíamos acabado.
Por primera vez en muchas salidas geocacheras, el camino de vuelta aparecía rellenito de caches ‘drive-in’ (para hacer fácil en coche) de nuestro amigo Xavi. Así que por una vez aquello que decía antes: “Quan acabem si hi ha temps”… se pudo cumplir y llevarnos a casa 5 caches de camino extras.
Un gran día para recordar, memorable, como lo fue la experiencia de Baumes o la de la Oca.
Jaumet, 27/09/2011
Album de fotos completo:
https://picasaweb.google.com/JaumeGarciaMasachs/AventurasSobreLaPared?authkey=Gv1sRgCOfyyeGkwobyIw#
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