Parece mentira cómo son las cosas. Hace medio año Marc y yo estábamos cagadetes ante el reto de la Oca. Hoy, apenas llegar al primer rapel, es Marc quien le está explicando cosas al Jordi y vicerversa… Se disputan incluso quien va a montar el rapel. Como mola ir con esta gente. Con tanta habladuría aparece un nuevo protagonista para este barranco: El nudo Machard, que incluso Jordi no había usado nunca.
Quien ha hecho rapeles con el ocho (el mosqueton ese en forma de 8) sabe que al lanzar la cuerda hacia abajo, la mayoria de veces no se ve donde o como cae. Al rapelar una mano siempre esta fija en la cuerda que es la que regula la velocidad de la caida. No se puede soltar pues de otro modo el escalador caería.
¿Os imagináis que pasa si al bajar te encuentras que tu cuerda se ha enredado en un arbusto? ¿Como narices solucionas el entuerto a una mano?
La solución amigos, es usar una cuerdecita con un nudo machard:
Un nudo corredizo mientras se agarra a la mano pero bloqueante cuando esta suelto. Este nudo corre por la cuerda de descenso mientras el rapelador lo va moviendo pero bloquea la cuerda si lo suelta, liberando la mano del escalador y bloqueando su caida si necesita de dos manos para solucionar un problema.
Yo no lo usé puesto que no bajé de primero nunca y si lo hice, era porque ya se veía que la cuerda había caído correctamente.
De esta manera fuimos encadenando nuestros primeros rapeles, con seguridad y destreza, como si no hubiese pasado el tiempo desde la última vez. Disfrutando, riendo, y gozando de la mejor manera… En palabras del amigo Sonsoyo, con bajadas y rapeles ‘disfrutones’.


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