Pero el tres en raya ofrece una dificultad añadida a La Oca… Los pasillos estrechos. Unos pasillos entre rocas diabólicamente diseñados para hacer que haya que aplicar ‘otras’ maneras de atravesarlos. Esa técnica es la técnica de oposición…
Osease: Introducirte en la hendidura estrecha y presionar espalda, piernas y brazos contra la roca para de esta manera evitar caer… y con movimientos lentos de tu propio cuerpo, descender o progresar hasta el final de la estrechez.
Mirad las fotos y os haréis una idea.
Lo único que hay que tener en cuenta, como todo en la montaña, es que hay que hacer las cosas con cuidado y sin prisas, pues a veces un exceso de confianza o un paso no meditado puede hacer que haya alguna torcedura o caidita innecesaria. Por lo demás, muy aconsejable y apto incluso para noveles sin experiencia pero con ganas de aventura.
Tras un par de pasillos estrechos, llegamos a una zona bastante abierta con algo de vegetación y tierra, y con un lugar perfecto para el cache que esta vez íbamos a poner (no a encontrar)
Unos minutos más tarde, proseguíamos con más rapeles y más estrecheces, alguna de las cuales llegaban a estar en el límite de si hacerlas ‘a pelo’ o montando un rapel sencillo.
Las horas fueron pasando, y por fin llegamos a un rapel enorme… el primero de tres enormes rapeles de mas de 20 metros y razón por la que el barranco se llama tres en raya.





No hay comentarios:
Publicar un comentario