Ya en las
cercanías de Montserrat, llegar hasta el punto de inicio no iba a ser fácil.
¡Como no! Nada más llegar, y como conducía Andrés, David fue haciendo de
copiloto. Andrés no se fía del GPS de David que en más de un berenjenal les ha
metido y esta vez no fue para menos.
Después de
meternos en un camino de cabras y acabar en las puertas de una hípica… ¿Pero
esto que és? Tuvimos que reconducir el coche hasta otro camino de cabras que al
final nos llevó al parking correcto. No tardamos en rozar los bajos del coche y
partirnos ‘la caja’ con Raúl cuando David le decía “¡Es que vas muy rápido!” y el
otro “¡Es que ese GPS es una mierda!”...
En fín que llegamos sin mucho más apuro, en el parking algunos ya se vistieron para la ferrata. Con el calor que pegaba yo decidí esperar un poco y empezamos la aproximación siguiendo el track en el GPS de David, no sin antes inmortalizar el momento en el que nos embarcábamos en la nueva aventura ...
En fín que llegamos sin mucho más apuro, en el parking algunos ya se vistieron para la ferrata. Con el calor que pegaba yo decidí esperar un poco y empezamos la aproximación siguiendo el track en el GPS de David, no sin antes inmortalizar el momento en el que nos embarcábamos en la nueva aventura ...
A los 5 minutos de
andadura... Uy! Nos hemos desviado del track!... Bueno creo que más adelante se
juntan… Y a los 10 minutos… Uy! Aquí deberían juntarse los caminos… Espera… Y
ya ves a David metiéndose entre zarzales mientras Andrés, Raúl y yo esperábamos
(no teníamos ninguna gana de hacer ‘el rambo’ entre zarzales oootra vez).
Mientras tanto Andrés me
contaba que es que ese GPS no iba bien, que si ya nos había liado más de una
vez ...
En ese momento me acordé que a David en el camino de Santiago le dijeron: Tú eres una persona sabia, siempre sabrás ir entre los montes por el camino correcto… JAJAJAJA!!! Que metedura de pata.
Yo entonces le
dije a David: - Mira tío! Ya saco mi GPS que llevo mapa. Y resulta que el GPS
estaba en casa. Pues yo no vuelvo para atrás – decía David.
Total que algo
más abajo parecía que había un poco de sendero (por llamarlo finamente) así que
entre los 4 buscamos un trozo que permitiera bajar al camino que había 20
metros más abajo. Andrés pareció encontrar una zona menos densa y por allí nos
fuimos…
Nos dejamos
brazos y piernas desollados. Rambo volvió a vencer. Pero llegamos al camino
bueno.
Desde aquí y
siguiendo con el solaco, que por suerte mitigábamos con sombras de árbol y un
poco de brisilla llegamos a los primeros ganchillos de la ferrata.
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