La ferrata de
las Damas, realmente es una ferrata que no suele dejar indiferente a nadie. A
pesar que es relativamente corta (60-90min) tiene tal variedad de ‘obstáculos’
que la hace divertida y disfrutona. El caso es que el inicio y tras unos
ganchillos y una cadena de dificultad mínima te encuentras un cartel de
bienvenida. Y aquí empieza lo bueno.
Mientras David
daba algunas nociones de ferrata a Raúl yo me iba poniendo arnés, casco y
disipador. Una vez listo, foto de rigor y a sufrir toca.
La ferrata
entonces empieza muy típicamente con pared vertical y ganchos de acero, algunos
algo chafados que no ofrecen demasiado problema. Una cadenita nos lleva a uno
de los primeros puntos changos. Curiosamente el que más hizo sufrir al resto,
menos a mi que me pareció muy sencillo respecto al sufrimiento del tramo final.
Y es que la
ferrata ahora nos ofrece algo nuevo de otras. Para empezar una larga cadena sin
posibilidad de asegurarse de unos 5 metros de longitud… por suerte
relativamente sencilla, seguido de unos ganchillos diagonales que nos sitúan en
una zona de pared bastante vertical con presas naturales. El problema es que el
número de presas es relativamente escaso y está colocado bastante mal respecto
al cable de vida. Por lo que la pared exige que hagas cambios de pie sobre las
presas para encontrar posiciones de contorsionista que te permitan mantener el
equilibrio, mientras aseguras tu disipador y intentas progresar a la siguiente
presa sin perder el contacto con la anterior.
Explicado, no se
ve complicado pero si lo veis os sorprendería. Prueba de ello es que todos
nosotros llegamos arriba bastante tocados de tanto pasos trapecista. David aquí
reconoció que la ferrata esperaba que fuera mucho más sencilla y descartó la
idea de traer a su mujer Eva: Esto es más jodido de lo que parecía.
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