Y llegó mi
pesadilla: El desplomado.Ampliado aquí.
David venía tras
de mi y preferí darle una cuerda por si acaso. (Cuerda rígida pero de esas de
magia, jaja)
No es que la
cuerda fuera la que arreglaría el desaguisado, pero en caso de necesidad aparte
del disipador y la baga podría ser un nuevo punto de ayuda.
David subió y
también pasó el desplomado sin problema. Me dio tanta rabia que pensé en el
porque yo me quedaba sin fuerza cuando el resto de ferrata la había hecho tan
campante. Así que como sí o sí había que hacerlo me conciencié y saqué la
fuerza de donde la hubiese. Mi cabeza sabía que no me iba a fallar así que tiré
escalón arriba y con un par de gritos y 2 esfuerzos gordos superé el jodido
desplomado jadeando como un perro.
Aunque cansado,
llegué al final del tramo satisfecho, esta vez lo había hecho y lo había hecho
yo y sin ayuda (aparte de la psicológica que siempre está David para ofrecer)
Aprovechamos
para hacer una pausa. Andrés que me veía chungo me pasó un platanete que me
vino de perlas porque me reanimó bastante. Un gran tipo como dije antes. No le
faltaron palabras de ánimo y de fuerza por el esfuerzo requerido.
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