Día 1 – Un banco con 3 patas.
Aeropuerto
del Prat, Terminal 2B, Me despido por Whatsapp de Mónica y unos minutos más
tarde aparecen Raúl y Oriol. Marc trabaja hoy y no será hasta el anochecer que
nos reencontremos con él en Basilea.
Llega
el momento del accidentado embarque. Parece que los de EasyJet nos van a hacer
embarcar por dos puertas distintas... ¿?... así que nos dirigimos a la puerta y
nos metemos en el autobús de traslado cargados con las maletas de mano. Algo no
va bien. Un par de operarios empiezan a interpelar gritos y nos hacen bajar del
autobús. Raro. Pero eso no es todo, resulta que como somos los de la parte de
atrás del avión y “va lleno” (dicen) por lo que nos hacen meter las maletas en bodega.
Indignación.
Osease, ¿Que por ir en fila 19 tengo menos privilegios que los demás? Educadamente
intento quejarme por la acción a la señorita que me ignora mientras factura mi
maleta, y sin siquiera mirarme a los ojos me dice; “Usted hace lo que se le digan”... Aquí Oriol me paró... “Déjalo Jaume” ... Me revienta que me
‘troleen’ de esta manera.
Al
final el resto del viaje transcurre aburridillo pero sin incidencias. Ya en
Basilea, Oriol hace gala de su alemán (Otro achievement conseguido pa’él) y
desde este momento se convertirá (...Y GRACIAS A DIOS... en nuestro portavoz e
intérprete de este viaje). La tarjeta de crédito de Oriol da algún problema de
límites de crédito pero no hay problema: Pongo la mía y me convierto de
‘gratis’ en el conductor ‘oficial’ de nuestro coche: Un Volkswagen Polo que
funcionó de lujo todo el viaje.
El
tiempo es gris en Basilea, lloviznea un poco. Como conductor oficial me toca
estrenar el coche. Alepues! Mi primera conducción en país extranjero y por
partida doble, porque estamos en Francia y durante el viaje cruzaremos hacia
Alemania. 2x1. Mi primera impresión en el volante es que todos son muy
‘legales’ y conducen bien en estas carreteras, casi nadie adelanta y se sigue
una especie de procesión que a veces da la ilusión de estar parado porque todo
el mundo se mueve a la misma velocidad que tu. Se hace raro… No hay fitipaldis
adelantando. Es más seguro pero algo más aburrido.
Una vez
en Alemania toca comer sano y aparcamos en un área de servicio con Burguer King
J . De nuevo Oriol hace gala de
su alemán y nos zampamos tres hamburguesotes “sanos, sanos”. Ahora toma el
relevo Raúl en la conducción, el tiempo empeora y la lluvia se convierte en
nieve. Hace bastante frío afuera y pronto lo acusaremos. Dentro del coche
escuchamos el “CD motivacional” creado a base de 5 canciones que cada uno de
nosotros ha recopilado en el mismo CD. La única norma es que nadie puede saltar
una canción que suene porque no le guste.
Son ya las
16:30 de la tarde cuando llegamos a Rust, el pueblo que ha crecido gracias a
Europa Park. No tengo claro qué apareció primero, si el parque o el pueblo,
pero desde luego Rust es a Europa park como “Pas de la Casa” es a Grand-Valira.
Llegar
a Rust es una sensación impresionante, porque en primer término lo que ves es
el gran dominio de Europa Park: Un Coliseo por aquí, una torre vigía por allá, asomando
por entre los hoteles alguna vía de coaster, ‘Atlántica’ (una ‘ride’ acuática
tipo Tutuki Splash) … Es impresionante!.
Lástima que el día es gris y mitiga su esplendor.
Por fin
llegamos a nuestro apartamento y de nuevo Oriol nos facilita las tareas
burocráticas en alemán con la señora propietaria para quedar rápidamente instalados. Toca ir de compras, pero también hay un parque cercano del que a
Raúl y a Oriol les interesa un crédito (Aclaración:
Los frikis de las coasters suman un crédito por cada coaster que montan, hay
webs que permiten contabilizarlos, eso hace que no pierdan la oportunidad de
obtener nuevos créditos si tienen ocasión).
El caso
es que si consiguiésemos llegar a tiempo podrían hacer un sube-baja de esa
coaster mientras yo busco algún caché cercano. Pues no! Aparcados en la puerta,
el parque parece desierto de gente y desde luego no está abierto, así que de vuelta
pillamos un caché de camino antes de irnos a hacer lo que toca: Una parada en Lidl donde comprar provisiones y en el
supermercado adyacente para comprar bebidas.
Y es
aquí cuando Raúl se reencuentra con una vieja amiga, la considerada bebida
oficial del RCT, La MezzoMix (Bebida
alemana que básicamente mezcla cola y naranjada) la adora de una manera extrema, perdió un achievement por ello.
Volvemos al apartamento y
de paso nos damos cuenta que no hemos comprado aceite, sal, ni azúcar. Les digo
que no se preocupen por el azúcar. Jaumet tiene la solución.
Tenemos
un par de horas antes de ir de nuevo a Basilea a buscar a Marc que llega a las
22:30, así que aprovechamos para dar un pequeño tour externo al parque, donde
nos encontramos con "Wodan", “BlueFire” y de lejos se ve “SilverStar”, que buena pinta
tienen! Luego nos lanzamos a la busca y captura de algún caché para ir
habituando a Oriol que no lleva mucho tiempo en este mundillo. Sus primeros
pasos resultan ser lentos pero correctos.
Se
acercan las 21:00, hace frío, y toca ir a buscar a Marc. En el trayecto me
quedo medio dormido hasta llegar a la terminal. ¿Recordáis que no teníamos azúcar?
Pues bien mi solución pasa por pedir ‘prestado’
algo de azúcar de alguno de los bares del aeropuerto. El aeropuerto está en la
frontera Suiza-Francia y por lo tanto hay dos zonas en cada país separadas por
un grueso vidrio. De esta manera comprobamos que el bar de la zona francesa
cerraba y como no hiciéramos algo, nos quedábamos sin azúcar. Así que me voy
hacia el pasillo (de un solo sentido) que me lleva a Suiza. Allí el bar está
abierto y en un instante inocente tomo unos sobrecill.ll.llos.
El
problema es que ahora el grueso vidrio me impide volver a Francia donde ya veo
que Marc ha llegado. Dios! Me he ido a Suiza a buscar azúcar (como si fuera la
vecina de enfrente) y ahora no puedo volver a Francia! … Me voy a información y
una amable señorita me indica que subiendo al piso superior puedo volver a
Suiza cruzando el pasillo. Así lo hago y nos reagrupamos ahora por fin los 4
jinetes del Apocalipsis para volver al apartamento donde aún nos espera la
última aventura del día.
00:00h
– Estamos de vuelta en el apartamento y aunque Marc ha cenado algo en
Barcelona, el resto estamos hambrientos. Preparamos una cena rapidita: Arroz a
la cubana para 4. Mientras tanto aprovecho para ducharme.
Salgo
de la ducha, me pongo algo de ropa y… PIIIIIIIIPPPPPPPP PIIIIIIIIPPPPPPPP…
Salgo extrañado al comedor que parece una sauna llena de vapor. Son casi la
01:00 de la mañana y el humo del puchero ha hecho disparar la alarma de
incendios que desde luego no es especialmente silenciosa. Hace un frío del carajo pero
abrimos todas las ventanas para intentar despejar el humo. La alarma sigue
sonando y no hay manera humana de pararla. Suponemos que de un momento a otro
aparecerá la propietaria o algún vecino… o la poli… o los bomberos, pero allí
no aparece nadie y aquello sigue sonando. No sabemos si tras probar mil cosas acertamos la correcta o es que hemos conseguido airear suficiente el humo pero finalmente la alarma cesa sus
gritos y con las ventanas abiertas como si fuese verano a 2ºC nos tomamos
nuestra merecida cena entre risas y comentarios varios.
Son
casi la 01:30 y mañana toca tute en Holiday Park, así que tras fregar los platos,
hacemos lo más sensato que es irnos a dormir. Sweet Dreaaaams!








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