Día 2 – Holiday Park. Feo! Pero
con la mejor coaster del mundo.
06:00AM
– Falta más de hora y media para levantarse pero me despierto de repente con el
corazón latiendo a 120 pulsaciones por minuto. Hoy empiezo la casa por el
tejado: Me enfrento a la considerada mejor coaster del mundo, Expedition
GeForce, y será lo más chungo que monte en este viaje (caídas libre aparte)
Por si
fuera poco, la idea es subirnos a ella en cuanto entremos al parque y según
palabras de Oriol que ya la conoce, la sensación de caída del primer Drop
(primera bajada) con una inclinación de 84º desde 53 metros de altura y con
giro de 90º en sus primeros metros: “Es como lo más parecido a un suicidio
‘controlado’ y bastante más potente que Hurakan Kondor” (La caída libre de
100m de Port Aventura que sigo temiendo tras haberla montado en dos ocasiones)
Las
palabras de Oriol se repiten una y otra vez, y me cuesta conciliar el sueño, me
digo a mi mismo que solo es una coaster y todas las que he montado han sido
chulas, así que nosecomo me vuelvo a
dormir hasta que llega la hora de levantarse y entre ducha y ducha se prepara
el desayuno, con azúcar suizo incluido J
Es hora
de salir, el tiempo amenaza frío y lluvia pero de momento no cae ninguna gota.
El handicap del día es que Holiday Parc no es un parque demasiado atractivo. En
pocas palabras… si no fuera por Expedition GeForce (EGF) no iríamos, pero esta
coaster y en general todas no funcionan a bajas temperaturas. Es posible que si
no rebasamos los 4.5ºC no abran EGF lo cual sería catastrófico entre otras
razones porque Raúl básicamente aceptó hacer este viaje para probar EGF. Tuvo
una oportunidad anterior pero no llegó a subir porque unos meses antes que él
subiera la cerraron por problemas técnicos y estuvo algunos meses detenida, así
que no pudo subir. Imaginaos como seria pringar otra vez con EGF.
En el
coche, intento sacarme los nervios haciendo unas risas y empezamos una ronda de
festival del humor con chistes y tonterías varias. La temperatura ambiente
aumenta según avanza el día y al llegar a Holiday Park estamos por encima de
los 5ºC .Estoy más tranquilo pero sigo teniendo bastantes nervios.
Son las
10:00AM, y parece haber poca gente en Holiday Park, en taquillas nos dicen que
EGF estará cerrada … peeeeroooo… que prevén que se abrirá a lo largo de la
mañana. Nos miramos dudosos y decidimos entrar finalmente. Tampoco tenemos
muchas más opciones, no?
Holiday
Park es un parque horroroso, y perdón, pero es que es feo, por definición de
feo. No solamente destila antigüedad por los 4 costados sino que encima no hay
caminos o edificios tematizados ni nada. Básicamente es un solar que tiene
atracciones entre vegetación random (ver foto) y poco más. El día gris del cielo no le beneficia en absoluto.
Apenas unos metros desde la entrada ya se levanta una de mis peores pesadillas:
“Anubis Free Fall” la caída libre casi fotocopiada a la de Port Aventura. Desde
luego eso no mejora mis nervios, pero el hecho de que EGF esté cerrada me
permiten por lo menos hacerme una idea de lo que me tocará si finalmente
deciden abrir.
A pesar
de estar cerrada las ansias de subir a EGF son tantas, que nuestros pasos nos
llevan a la entrada, pasando bajo las vías y, en mi caso, enfrentándome a la
visión del primer drop de 84º. Allí en la entrada hay un par de operarios que
le comentan de nuevo en alemán a Oriol que suponen que EGF abrirá pero no saben
cuando. Raúl y Oriol han trabajado en Tibidabo y leen entre líneas… “Esto
estará cerrado hasta que suba la temperatura y veas que se hace algún test”. (Y
desde luego en EGF no había absoluto movimiento y menos, de carros ‘rideando’
el recorrido)
Marchamos
a ‘entretenernos’ con el resto del parque. La primera parada es Holly’s Wilde Autofahrt un tipo de
coaster llamada “Wild Mouse” bastante típico en parques pero relativamente poco
conocido para gente de Barcelona (porque que yo sepa no hay ninguna) donde una
góndola de 4 plazas recorre unas vías con curvas muy cerradas que acaban en
diferentes subidas y bajadas. Esta concretamente hacia un poco de pupita
lateral con tanta curva. Risas seguras y gritos de agonía asegurados.
A su
lado otra coaster (mala por lo que me dijeron) SuperWirbel que al igual que su vecina EGF estuvo cerrada, supongo
que por temperatura y esta sí que no abrió en todo el día (un crédito perdido
pa’mi), luego una atracción de “mareo gratis” llamada Bounty tower, que consta de una altísima torre con 4 brazos de 4
góndolas que van girando. No resultó marear tanto como parecía.
Y poco
a poco el día se fue sucediendo sin que EGF asomara la cabeza, pasamos por los Devil’s Barrels, la típica de tronquitos acuáticos pero con
un momento “ahora de espaldas” muy divertido. Luego una “dark ride” (atracción
oscura) de tipo castillo encantado con góndolas móviles llamada Falkenstein Castle. Fea, fea, fea, fea,
a pesar que era de muñequitos que se movían. Bastante cutre y muy antigua.
Hubo
también un momento ludopatía para Marc, el pobrecillo se gastó 4 euros, ganó
tickets para una bolsa de tres globos (Ole la generosidad!) y encima se quedó
sin ellos, porque perdió uno de los tickets.
Ya casi
habíamos acabado el parque, ya veis que pequeñín es, así que mis compañeros dijeron entonces de subir
a la caída libre Anubis Free Fall,
pero aquí una vez más (y acrecentado por los nervios que seguían latentes si
finalmente abría EGF) no me vi en absoluto preparado y no tuve el valor de
subir (y achievement perdido para mí) aunque les filmé en video.
Y hora
de comer sin atisbo de movimiento en EGF, sablazo de 8 euros por un plato de
spaghetti y risas generales en la comida, tras la cual atacamos la recta final
(y mejor) del día del parque. Empezamos con el Achievement Humillación (subir
en una ride infantil rodeado de niños) subiendo a una Free Fall infantil de
apenas 8 metros que no resultó ser tan inocente como parecía y hasta tuve un
momento Popo por ser una
Luego
más agua, The Roaring River del tipo río
con rápidos como los de port aventura, pero quizá más divertidos y con más
posibilidad de remojo. En esta, Marc no montó, y la repetimos de nuevo
(Achievement Natillas completed). En
la segunda ronda vimos a Marc de lejos así que llamadita y una tercera ronda
con Marc. Risas, troleos y remojos a bajas temperaturas, gratis.
EGF
seguía cerrada, pero en su lugar abrió otra atracción de las potentes que al
final resultó ser muy chula para mí y muy poco para el acrofóbico Raúl que odia
las alturas: Lighthouse tower una
clásica de “cadiretes” típica solo que a 80 metracos de altura. Preciosa pero
JODER QUE FRÍO a 80 metros y sin guantes! … Y luego de probar el jodídisimo
barco pirata tipo Tibidabo (Al que Marc tampoco subió –Thank God- porque, joder
como le pegaba el operador … Diós! Sin duda el más barco extremo que he subido)
… Marc nos dice… “Amigos EGF en pruebas” … No Jodas! … Y efectivamente! El
carro de EGF danzaba arriba y abajo por los raíles de la estructura.
En este
momento, y supongo que tras la descarga de adrenalina de las tres últimas rides,
me di cuenta que había llegado un momento crucial en esta aventura, y hasta me
apetecía probar EGF. Los nervios, aunque latentes, ya no eran de Nonono sino de
“Venga que tu puedes”. Los 3 col.l.l.legas se pusieron a correr como si no
hubiese mañana hacia EGF y me quedé super atrás (que uno ya tiene una edad)
mientras pensaba. Toma! Yo que quería tomarlo con calma y encima me toca correr
hacia la muerte!
Y llegó
el momento. Había silencio en la cola. ¿Por que? OBVIO! Raúl y Oriol tenían un
Achievement personal que les impedía mediar sonido alguno hasta la finalización
y salida de la coaster. Yo me quedé por tanto con Marc en “first row” (primera
fila) mientras que los colegas se iban a “last row” que provoca bastante más
subidón de adrenalina en el primer drop.
Marc
podría escribir una crónica alternativa de la cantidad de suspiritos “ufff” que
lancé en esos 5 minutos de espera para subir a EGF. Ya dentro y con el arnés
bajado de la coaster, el esfínter me traicionó y un olorcillo a tufo pedete se
alzó en el aire. Marc no sabía muy bien si partirse el culo o patearme la cara
(optó por la primera opción) hasta que aquello empezó a subir por el lift
camino de los 54m. de la cima.
Amigos.
Que eterna se hizo aquella subida de apenas 30 segundos. Donde híper ventilé lo
que no he híper ventilado en mi vida. Marc no se que me decía y yo solo atinaba
a decirle “Te quieres callar! … Te quieres callar!”. De repente recuerdo el
gran mastil que hay en la cima. Era el momento… 2 segundos… 1 segundo… Recuerdo
que grité “Te odio Marc… Te odioooo” …AAAAAAARRRGGGGHHHHHHHHHHHHH …
Y
entonces ocurrió. Aquel carro se quedó vertical totalmente bajando a impensable
velocidad. Solo veia como el suelo se acercaba cada vez más rápido… Recuerdo de
nuevo el repicar de las palabras de Oriol …“UnSuicidoControladoUnSuicidoControlado
UnSuicidoControlado” … y en apenas 3 segundos ya estaba. Recuerdo
el momento Airtime (la via sube y baja como una joroba) a continuación porque
la segunda bajada también era potentilla. Luego el resto de la coaster pasó se
confunde entre mis sensaciones, que en ese momento volvía a ser de control como
en otras coasters a las que he subido. La tensión acumulada me hicieron hasta
que se me cogiera rampa en la pierna, pero no fue nada grave. Una vez frenada
la coaster, suspiro gordo y de dentro salió un chillido: “I survived” y oí
algunas risas en las vagonetas traseras.
Y sí!
Había subido a Expedition GeForce, en first row y no solo había sobrevivido
sino que me había encantado. Por alguna extraña razón me pareció mega exagerado
todos aquellos comentarios de 4 veces más fuerte que Huracán Kóndor… Suicidio
controlado. NO! … Ahora que la he rideado varias veces y en distintos carros la
verdad es que no me parece tan fuerte como me la había pintado yo en mi cabeza.
Luego
de esta hubo una segunda ronda de EGF, esta vez en vagoneta del medio y esta
vez sí , sin Popos y disfrutando cada tramo, cada airtime y cada tirabuzón.
Luego le siguió una pausa técnica que aprovechamos para ver un horrible show de
fakirismo y… en mi caso… pegarme otra vuelta en la Wild Mouse y en los
tronquitos.
Luego,
más EGF completando achievements de Last Row y con brazos levantados. No se muy
bien cuantas veces subí a EGF pero creo que 4 o 5 seguro! Raúl y Oriol muchas
más. Una vez empiezas y sabiendo que va a costar volver a este parque, llega a
viciar. Os dejo que la rideeis ni que sea virtualmente, la considerada mejor coaster del mundo:
Se
acercaban las 18:00 y estábamos a 150 km del apartamento, era el momento de
despedirnos de EGF y de Holiday Park con un montón de deseos al fin cumplidos y
muy buen rollo en general (y es que aunque nublado y frío, el tiempo se
comportó maravillosamente sin caer una sola gota)
Me
tocaba conducir, hicimos unos caches en la salida del parque y enfilamos con
rumbo no muy claro hasta algún sitio donde se pudiera cenar a las 20:00 de la
tarde (ya se sabe que fuera de España la hora de cenar es muy pronto)
En
ocasiones cuando conduces un coche lleno de gente, más vale que intentes
concentrarte doblemente en lo que haces si no quieres ser machacado por cada
error que cometes. Piensas: A ver si os dormís coño! Y no! No se duermen! Este
fue uno de esos momentos. Parecía que tenía tres profes de autoescuela
evaluando. Todo empezó cuando alguien dijo: “cada vez que cometes un error, un
gatito muere”… Y ya está liada… cada frenazo, cambio brusco de marcha o
similares alguien hacia: “Meeeohhh” … al final me reía y todo pero que pesadez,
Diós! … Otra de las tonterías que aguantan tras el viaje. Puto “Meoooh”…
Con todo
esto llegamos a un pueblete sobre las 20.00, La Wantzenau, pero no aparentaba
que hubiera un lugar baratillo donde cenar tranquilos, mirando el GPS vimos un
nombre que nos llamó la atención “Bufalo Grill” en Vendenheim. Hubo una apuesta
donde Marc se apostó sus partes a que acabábamos en un descampado, sobretodo
tras pillar el camino que el GPS indicaba… Y perdió sus partes... J . De repente apareció un gigantesco centro
comercial tipo BarnaSud y el Buffalo Grill resultó una cadena archi-conocida en
Francia. Tipo Foster’s Hollywood.
Fue
momentazo también descubrir que había WIFI gratis (llevábamos dos días sin Internet)
y por un momento todos estábamos con los moviletes ticticitic. La comida a mi
me encantó, el precio y el lugar bastante bien. Lo malo, las, creo que 2h que
tardaron en servirnos. Aún y de vacaciones, nos llegamos a desesperar.
Fuera
ya del restaurante, tomó el relevo Raúl en la conducción hacia La Wantzenau,
donde nos esperaba una apetitosa ruta nocturna de caches cerca de un laguito.
Lo que no contamos es que haría bastante frío y una suculenta serie de más de
20 caches se tuvo que dejar en 8 (que tampoco está tan mal)
Así que
cansados del día, y con frío calado en los huesos nos fuimos al apartamento en
el que creo que en “cero-coma...” todos fuimos raudamente abrazados por Morfeo
sin un solo instante de tregua. Mañana nos esperaba Europa Park. Que grande... Dios!






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