jueves, 17 de octubre de 2013

Capítulo 2 de 6: Lo fácil que a veces no lo es tanto



La Ferrata de Cala de Molí, ha sido recuperada hace escasos meses, sin duda debe ser una de las ferratas más bonitas de Europa. Discurre por los riscos del mar y en todo momento bajo 50m, las olas rompen en un mar cristalino y verdoso. Eso junto con su aparente facilidad (nivel dificultad 2 de 5) la convierten en una Ferrata que parece las Ramblas en fin de semana. Pero no hay que subestimar nunca una ferrata pues todas tienen su diablillo escondido en algún punto.


Tras empezar el descenso hacia su inicio, sin olvidarnos de las fotos de rigor, oímos voces y coches que se acercan para empezar también la ferrata, así que no perdemos más tiempo y nos enfrentamos al primer tramo, nada difícil, un descenso entre rocas sin dificultad alguna. Voy conversando con Judit: Ella se estrena en ferratas. Es su segunda vez y en la primera ocasión (en esta misma ferrata) también llegó a pasarlo mal. 

Bromeamos mientras descendemos este tramo que te deja casi a nivel del agua donde empieza el divertimento: Un tramo horizontal que sin ser muy difícil va quedando en ligero ángulo desplomado. Al ser al principio de toda la ferrata los brazos aún están fuertes pero desde luego te deja avisado de que las cosas no son fáciles, y hay que concentrarse en los cambios de mosquetón. Creo que ni Judit, ni Edith ni yo acabamos demasiado tranquilos tras este trocito.


El problema es que este no es el peor paso que nos depara la ferrata y a mí en concreto eso me pone bastante nervioso. Empezamos el segundo tramo, también en horizontal y bastante asequible, con puentes tibetanos que son especialmente divertidos, pero ya empieza a verse en la pared contraria el paso más complicado. Antes de él hay un “escape” para los más miedosos y casi me planteo tomarlo. En estos momentos el apoyo psicológico de los compañeros es especialmente importante. En mi caso es Toni que me explica cómo evoluciona el paso complicado y teniendo en cuenta que nunca me echo para atrás en los retos sin intentarlo decido que me enfrentaré al desafío, pase lo que pase.
Esperamos al resto del grupo en una repisa natural. Si no fuera porque estoy tenso os podría decir lo precioso del paisaje en este punto. Las fotos no le hacen justicia. Suerte que mis compañeros han traído cámaras y ahora podemos disfrutar del gran recuerdo.


Ya estamos todos aquí. Fotos de rigor y concentración. Toca salir. Soy el segundo. Delante mío Toni. Detrás Xavi. Me auto convenzo de que soy tres veces capaz de superar lo que haya y me lanzo al abismo.

No hay comentarios: