El
primer trozo de este “difícil tramo” es una mariconada: una pared que
evoluciona en horizontal y que no ofrece especial resistencia pues no tiene ni
el desplome ni la longitud para llegar a sufrirla. Toni se gira y se sorprende
de lo fácil que he llegado (si es que ahora me doy cuenta que tengo poca en fe
en mí mismo coño) y ahora viene lo fuerte. Son 5 metros… Fracaso o Victoria.
La
pared se eleva en diagonal sorteando una gran grieta y quedando un pelín
desplomada, desde aquí tan solo quedan tres ganchos y final, pues se sale en
horizontal sin problema.
Sorprendentemente
el paso en diagonal lo supero fácilmente, empiezo a notar que los brazos me
piden descanso, pero elimino ese pensamiento de mi mente. En su lugar empiezo a
hablarme a mí mismo y tiene un buen efecto (“tranquilo sobre todo, te sobre
fuerza, así que tranquilo, has hecho mil cosas peores”) pero cometo un tremendo
error que casi me pasa factura (lo cual demuestra tras haberlo superado que
efectivamente me sobraba fuerza para superar tal tramo)
Como
sabéis el disipador, al menos el modelo (no cosido) es de gran longitud (50
cm). Ello me lleva a llevarlo colgado del brazo o la muñeca para evitar tener
que ir a ‘buscarlo’ a la altura de mis rodillas mientras evoluciono en una
pared vertical. El problema es que por error cuelgo el disipador del brazo
derecho y el cable de vida queda al lado izquierdo, por lo que en un momento
dado la longitud del disipador no es suficiente para alcanzar el siguiente
tramo de línea de vida (imaginad de mi ombligo hacia el brazo derecho y de ahí
hacia la línea de vida que queda a mi izquierda).
En tal
condición intento de mil maneras moverme de manera que como mínimo pueda
enganchar un mosquetón. Solo me faltan 5cm para ello pero no hay manera y con
cada intento infructuoso, el cansancio de brazos se hace más y más doloroso. No
hay alternativa: si no quiero echarme para atrás debo descolgar el brazo
derecho para colocar bien el disipador y luego cambiar con la mano izquierda.
No recuerdo muy bien que pasó pero lo conseguí y superé el momento, con tal
nervio que una vez superado el cuerpo me decía que no podía seguir subiendo.
“No se
com fer-ho ara” – me sorprendo diciéndole a Toni – y no estaba aún ni
contestándome cuando coloco un pie y en 3 segundos supero el paso complicado de
la ferrata. Estoy en modo “moto” (cuando unas convulsiones nerviosas por el
exceso de adrenalina mueven en plan tembleque tus rodillas y tus piernas) pero
he superado el momento más angustioso, que ahora en frío pienso que para nada
era tan complicado. Y es que amigos, la mente es flipante como te hace ver
cosas que no son, y cuando apuestas por el cuerpo huyendo del miedo, te das
cuenta de la fortaleza que ni te imaginas que llegas a tener.
Esperamos
de nuevo. Yo muchísimo más tranquilo. A lo lejos se ve la marabunta de
ferrateros novatillos en gran medida que han venido detrás de nosotros. Judit
aparece también sonriente. En este punto hace un par de semanas dijo “MAI MES”
y hoy vuelve a estar aquí (ver video). Promete repetir. Lo que
os decía de la mente: En caliente dices. Ni loco vuelvo. En frío ya estas
contando los segundos hasta volver. Venga, más sonrisas y más fotos, que nos
vamos.
El
resto de la ferrata es bastante asequible. Ya no hay trozos desplomados, y
aunque tampoco es trivial, habiendo superado lo anterior, ya te relajas y
disfrutas mucho más de todo el final del recorrido, casi el 30% del total y
vives cada momento y cada instante con el sonido del mar y las gaviotas que
revolotean. Como dije antes es una ferrata que por fácil que sea no cansa nunca
pues las sensaciones que ofrece son guapísimas. Tras nuestro momento de caché,
llega el momento de “la sardana”. Una tradición ferratera que me inventé yo y
que consiste en lo que ya veis en la foto: Unirse con disipador y fingir una sarda-corro de la patata.
Esta vez para mí es el final de mi aventura de este sábado: Cogemos un caché cercano y nos vamos a hacer la Victory Beer o Victory Bocata en un bar cercano. Esta tarde me toca de nuevo función de teatro así que tras un buen rato compartiendo sensaciones es el momento de irme a casa. Recogiendo un par de caches por el camino, para llegar a casa, comer y ponerme en la piel de Filostrat. Cansado tras dos pases de 3 horas me vuelvo a la cama y a las 8AM del domingo empieza de nuevo la aventura.
Esta vez para mí es el final de mi aventura de este sábado: Cogemos un caché cercano y nos vamos a hacer la Victory Beer o Victory Bocata en un bar cercano. Esta tarde me toca de nuevo función de teatro así que tras un buen rato compartiendo sensaciones es el momento de irme a casa. Recogiendo un par de caches por el camino, para llegar a casa, comer y ponerme en la piel de Filostrat. Cansado tras dos pases de 3 horas me vuelvo a la cama y a las 8AM del domingo empieza de nuevo la aventura.






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