El
resto de la ferrata es ya bastante sencillo, una vez en la cumbre, ésta
deciende en vertical para luego flanquear horizontalmente una pared sencillita,
aunque con la línea de vida demasiado holgada para pasar sin precaución.
Llegamos a continuación a un puente nepalí, desde el que ascendemos a una nueva
aguja (donde escondemos el caché que vamos a inaugurar en esta ferrata) y
descendemos el tramo pedregoso final hasta el final de la ferrata. Nuevamente…
Prueba superada!
Eufóricos,
hacemos una parada técnica de pipis y avituallamientos varios, nos encontramos
a dos chicarrones que vienen detrás y que han acabado también la ferrata de Cal
Curt (un K4 jodidísimo). Es hora casi de comer pero por delante nos queda una
vía equipada que también atacaremos: “El camí aeri de l’Artic” que recorre toda
la carena con pasos bastante aéreos y pedregosos. Empezaremos esta vía una
media hora y en un recodo con sombra, comeremos.
Tras la
ferrata, este camino equipado nos parece “de niños”, pero eso sí: És larguito,
con varias subidas y con energías bajas por la ferrata se puede hacer algo
pesado. Por ello tras media hora de andadura en la que estoy especialmente
cansado, nos tomamos un descansito para comer bajo la siempre agradable sombra
del bosquecillo. Como tenemos un Tupper extra, decidimos que también en este
camino equipado pondremos un caché.
Casi en
la parte más rocosa y casí en la cima encontramos un lugar perfecto para
nuestro caché. Y queda allí enterradito bajo piedras a la espera de los
primeros buscadores que vayan a por él. Fotos de rigor, y tras otra marcha más
o menos larga y bosque a través concluimos este divertido camino equipado.
Tomamos un sendero ya normalito de bosque y en bajada y nos entretenemos
buscando Camagrocs. Y parece que por allí no pasa mucha gente porque la
inmensidad de setas recogida nos sobrepasa.
Pero yo
tengo un último antojo: Coge un caché más. El de la Ferrata de Cal Curt que
está justo en el final de la misma y nos permite cogerlo sin problemas. No hay
muchas ganas pero acabamos yendo, y además encontrando el caché. Ahora sí que
estoy contento. ¿Se puede pedir mas? Pues sí! Hay una ferrata infantil de nivel
K1 y duración 10 min. Las chicas están cansadas y deciden esperar pero los
chicarrones nos lanzamos al punto ya del ocaso para concluir el día.
Y
termina ya este escandalosamente adrenalínico fin de semana. Volvemos al coche
con la sana intención de seguir buscando retos extremos. Nos despedimos de Toni
y Mónica y de vuelta aún Edith, David y yo recogemos algún caché extra. Creo
que la noche del domingo al Lunes dormí del tirón y llegué con aguajetas al
trabajo. Me da igual. Estas son las experiencias por las que vale vivir.
Jaume
18/10/2013






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