El
tramo a continuación no requiere especial técnica, pero sí un poquito de fuerza
de brazos y nervios de acero. La razón es que colgamos literalmente sobre una
pared a 50m de altura sin más apoyo que las repisas de hierro. Empieza de
derecha a izquierda bordeando unos 10 metros de montaña para ascender en
diagonal. Aquí hay un buen punto de espera que llamaremos “el descansillo”.
Luego la pared bordea con ligero desplome otro tramo de 3 metros para ascender
de repente en otro sencillo repechón y terminando el tramo en diagonal hasta
una zona de parada que desemboca en un puente sencillito.
El caso
es que lo mejor es conseguir hacer el tramo del tirón. Y eso es lo que creo que
está haciendo Edith que está delante de mí, hasta que con horror veo al girar
por la pared que está parada en el “descansillo”. Obviamente si ella está
parada yo tengo que pararme y no estoy en un tramo “sencillo” para pararme.
Desesperado le digo “Edith, por favor no te pares”… y recibo la respuesta más
esotérica del mundo… “Espera que hago una foto”…
Bendita
seas Edith, que me estoy muriendo aquí!!! Claro… El problema es que si ella
avanza pilla a David que también espera que Mónica acabe su ascensión. Le
vuelvo a pedir por favor que avance y tras un minuto eterno de espera sigue su
avance y me permite llegar por fín al ‘descansillo’. Prometo que no me voy a
mover de aquí hasta que me digan que continúe. Edith afronta ahora el último
trozo, que para ella se convirtió en una agonía porque debió cometer alguna
imprecisión y se quedó colgada-sentada sobre uno de los ganchos. Yo estaba
intentando mentalizarme, el tramo de 3 metros fue quizás el peor en cuanto a
fuerza, tuve que auto hablarme dándome apoyo y asegurándome que tenía fuerza y
que estuviese tranquilo. Fue muy útil oírme a mí mismo. Luego la realidad es el
trozo de tramo vertical y luego diagonal que Edith había sufrido yo lo superé
sin apenas esfuerzo.
Fue
allí donde esperé que llegara Toni, en una repisa en solitario con vistas de
infarto, para… una vez conmigo Toni, subir el tramito que nos llevaba al puente
de la foto.



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