lunes, 14 de octubre de 2013

Capítulo 5 de 6: Al borde de la muerte, sacando fotos.



El tramo a continuación no requiere especial técnica, pero sí un poquito de fuerza de brazos y nervios de acero. La razón es que colgamos literalmente sobre una pared a 50m de altura sin más apoyo que las repisas de hierro. Empieza de derecha a izquierda bordeando unos 10 metros de montaña para ascender en diagonal. Aquí hay un buen punto de espera que llamaremos “el descansillo”. Luego la pared bordea con ligero desplome otro tramo de 3 metros para ascender de repente en otro sencillo repechón y terminando el tramo en diagonal hasta una zona de parada que desemboca en un puente sencillito.


El caso es que lo mejor es conseguir hacer el tramo del tirón. Y eso es lo que creo que está haciendo Edith que está delante de mí, hasta que con horror veo al girar por la pared que está parada en el “descansillo”. Obviamente si ella está parada yo tengo que pararme y no estoy en un tramo “sencillo” para pararme. Desesperado le digo “Edith, por favor no te pares”… y recibo la respuesta más esotérica del mundo… “Espera que hago una foto”…


Bendita seas Edith, que me estoy muriendo aquí!!! Claro… El problema es que si ella avanza pilla a David que también espera que Mónica acabe su ascensión. Le vuelvo a pedir por favor que avance y tras un minuto eterno de espera sigue su avance y me permite llegar por fín al ‘descansillo’. Prometo que no me voy a mover de aquí hasta que me digan que continúe. Edith afronta ahora el último trozo, que para ella se convirtió en una agonía porque debió cometer alguna imprecisión y se quedó colgada-sentada sobre uno de los ganchos. Yo estaba intentando mentalizarme, el tramo de 3 metros fue quizás el peor en cuanto a fuerza, tuve que auto hablarme dándome apoyo y asegurándome que tenía fuerza y que estuviese tranquilo. Fue muy útil oírme a mí mismo. Luego la realidad es el trozo de tramo vertical y luego diagonal que Edith había sufrido yo lo superé sin apenas esfuerzo.

Fue allí donde esperé que llegara Toni, en una repisa en solitario con vistas de infarto, para… una vez conmigo Toni, subir el tramito que nos llevaba al puente de la foto.

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