Los tres últimos rapeles del tres en raya son guapísimos. Lo mejor se hace esperar hasta el final. Especialmente el último de ellos.
El ‘Uno’ es un rapel en grieta de 23 metros que contiene una roca bloqueada de 1 Tn en su mitad. Ahí la grieta se acaba y se convierte en una caída de unos 75º
El ‘Dos’ es un rapel sencillo de unos 18 metros con menos verticalidad.
El ‘Tres’ es un pedazo de rapel de 30 metros y de entrada muy incómoda, con una panza que obliga a acabar en rapel volado (osease sin tocar la roca) unos 10 metros.
La casualidad hizo que yo fuera el último en rapelar el ‘Uno’ así que mientras recogía la cuerda, Marc y Jordi empezaron el descenso del ‘Dos’.
La Diosa fortuna hizo que la cuerda que yo recogía del rapel ‘Uno’ se encaprichara al caer y girara alrededor de la roca de 1Tn.
Cual seria mi sorpresa al ver que tras un par de tirones, la cuerda no bajaba.
David que era el siguiente en bajar el ‘Dos’ me intentó ayudar pero no había manera de desengancharla.
Son estos los momentos en que la montaña pone a prueba a los montañeros. De su pericia y saber dependerá el resultado que obtengan. Nosotros tuvimos suerte, Jordi es un gran experto en la montaña y todo aquel material extra que trajo como previsión fue la clave de nuestro éxito.
Pero poneros en situación… Marc y Jordi al final de ‘Dos’. David y yo intentando desenrollar la cuerda al final del ‘Uno’. Si Jordi no hubiese traído aquella tercera cuerda extra y no hubiésemos podido recuperar la enganchada, ¿como narices habríamos superado el último rapel de 30 metros?
Por ello y con 3 cuerdas, mi propuesta era: Abandonar la cuerda enganchada dejando una nota, para que los siguientes escaladores pudieran tener un teléfono de contacto y devolvérnosla. Esa hubiese sido una solución posible pero arriesgada, pues nunca sabes quien va a encontrar una cuerda de 100 euros ni si va a tener la intención benévola de devolverla.
Nuestra solución fue físicamente más dura, pero desde luego la mejor: Intentar recuperar la cuerda. Teníamos un buen material extra y había como mínimo que darle una oportunidad.
>> Fase número 1: Hacer que Jordi suba. <<
Uno de los pocos rápeles que es posible escalar de subida, da la casualidad que es el ‘Dos’ y Jordi es un buen escalador, de manera que montamos entre David y yo una cordada atada a la reunión del rapel de ‘Dos’ y desde allí lanzamos una cuerda a Jordi.
Este pudo con un mosquetón atarla a su arnés y progresar en el ascenso, con la seguridad que desde arriba David y yo le asegurábamos impidiendo en un desliz que él pudiera caer.
Y es que la escalada, el 80% requiere de seguridad. Sino, es absurda.
>> Fase número 2: Acceder a la grieta donde esta la roca de 1Tn. <<
Con Jordi arriba, ahora la cosa era algo más complicada, puesto que si bien era posible acceder a la grieta a base de escalar. No teníamos a nadie asegurando a Jordi arriba.
Así que lo que hicimos fue lanzar la cuerda por la que habíamos asegurado a Jordi hasta dejarla bloqueada con un nudo corredizo, con la ayuda del aparatejo ‘Puño’, Jordi podría acceder por esa cuerda hasta la grieta y desde allí intentar acceder a la roca que quedaba dos metros sobre su cabeza para desenganchar la cuerda.
>> Fase número 3: Dos mejor que uno <<
El último problema a solucionar radicaba en la estrechez de la grieta. Jordi por sí solo se veía incapaz de poder alcanzar la roca si no podía disponer de algún punto de apoyo. La solución era nuestro pequeño amigo David, que es bajito y delgaillo y podría desenvolverse mejor con la ayuda de Jordi. Así que Jordi le lanzó el ‘puño’ y David como ya había hecho Jordi, trepó por la cuerda por la que ya había subido Jordi hasta llegar a la grieta.
>> Fase número 4: Haciendo de casteller <<
Con David y Jordi ya en la grieta se hacía muy, muy difícil el moverse, fue muy grande el esfuerzo que hicieron nuestros compañeros allá arriba, pues la pared ofrecía pocas hendiduras en las que agarrarse pero sobretodo, muy poco espacio.
Jordi y David a escasos metros de la cuerda tomaron la decisión definitiva. Un último intento, y sino, machete y se corta la parte que no se pueda recuperar.
Desde mi posición ya vi como David empezó a trepar, primero por sí solo, luego apoyado en las rodillas de Jordi y por último encaramándose a sus hombros. Y funcionó!!… David a 2 cm del cabo enganchado hizo un último esfuerzo y en un tirón desenganchó la cuerda.
Eufória! Desde el final del ‘Dos’… Marc y yo comentábamos la jugada separados 18 metros de altura. Nos alegrábamos de que las decisiones tomadas hubiesen sido la clave para recuperar la cuerda, sobretodo, anteponiendo la seguridad de nosotros mismos ante la de cualquier otra cosa. Una aventura en toda regla para poder explicar después.
Por fín era el momento en que David y Jordi descendieran, así que desmontaron la cuerda con el nudo corredizo y usaron un ‘mosquetón de mierda’ (un maillón) aprovechando una rosca casual de la pared y una chapa de escalada que, como no, también llevaba Jordi. En este caso las opciones eran variadas puesto que alguien había dejado también un cordino algo más arriba de donde rapelar, pero era mejor dejarlo todo bien preparado de la mejor manera para facilitar las cosas a los futuros escaladores o geocachers que se embarcaran en la aventura.
Tras rapelar hasta mi posición, recogí … ahora por fín… la cuerda que tantos sudores nos había dado.









No hay comentarios:
Publicar un comentario