Al principio del descenso yendo con cautela no hay problema, pero lo que ocurrió es que a medio camino hay un par de árboles que molestan bastante, y posiblemente por una mala posición, no encontraba un escalón inferior donde poner el pie cuando ya había empezado a descender, lo que me provocó un cierto agobio al verme que no encontraba una posición estable en tan tremendo descenso. Al final de él hay un par de cadenas enormes también con apenas lugar donde asegurarse que tocan las narices. Así que de verdad que yo lo pasé un poquito mal en este tramo vertical de 20 metros.
De nuevo tramo diagonal con árboles y siguiendo una pared de roca. En este punto el cable de vida, aunque seguro desprende un montón de filamentos puntiagudos en sus extremos, hay que ser muy cuidadosos en el cambio de mosquetones. David tuvo un descuido y en este tramo tuvo un corte importante en un dedico. Fue divertido porque hacíamos bromas sobre la sangre que iría dejando por el caminito. Nada grave por suerte. Solo 15 metros más y conseguiremos el cache.
Viva. Ya con el cache en las manos, comentamos la jugada, nos hidratamos bebiendo … (agua) y nos tomamos algún bocata o barrita. Unos ferrateros nos adelantan. En este punto el suelo tiene mucha piedrecita y tierra, lo cual lo hace muy resbaladizo y a su vez peligroso para los compañeros que suben pues el hacer caer piedras es muy facil y puede ser peligroso. Imprescindible Casco. A los pocos metros hay un atasco de gente. Claro! Ya estamos en la chimenea, el punto, dicen, más crítico de la ferrata, así que esperamos nuestro turno para subir.
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