Son las
09:00 AM, y estamos en Parc Vallés. Hoy fusionamos coches y nos lanzamos Edith,
David y yo a atacar la ferrata de Roques d’empalomar. El resto de invitados son
Toni y Mónica, causando baja Judit i Xavi (Xavi tiene excusa pero Judit no.
Teníamos el pacto que yo hacía el esfuerzo de venir el sábado si ella venía el
domingo pero se escapó por la tangente. Me vengaré).
Tras un
largo camino en coche, que pasó rápido gracias a las amenas conversaciones, nos
encontramos con el coche B en el punto de encuentro. La ferrata de Roques
d’Empalomar al contrario de otras implica un pago. Allí suele aparcar una furgo
y te exige el pago que te permite el uso de todas las ferratas de la zona en
24h. (2 euros federados / 5 euros resto) aunque solo suele aparecer los fines
de semana.
Pagados,
cagados y meados empieza la dura aproximación, eteeeeernaaaa, y por si fuera
poco nos ha adelantado un grupo de 10 novatos y hay que intentar adelantarles.
Por lo que el ritmo se hace bastante duro. Edith va rezagada pero en un momento
dado la llamo y responde (nos sigue), pero parece ser que en un momento
delicado, toma un desvío que no toca y nadie de nosotros nos enteramos.
Llegamos a la ferrata y por educación el equipo de novatos nos deja pasar… Pero
Edith no aparece. Toni decide enviarle un mensaje o ponerse en contacto, mientras
el resto nos colocamos el equipo. Edith no aparece y por consiguiente el equipo
de novatos empieza su ascensión.
Minutos
más tarde la oímos llegar con Toni, está algo enfadada por no haberla esperado
en el cruce, pero pronto se olvida el tema y empezamos a ascender la vía. El
primer escalón es puto por definición, hecho al estilo ferratero para disuadir
a los más inexpertos. El primer tramo vertical del copón y compuesto por dos
largos bastante verticales y en algún puntillo algo desplomado, aquí los
enemigos de las alturas se harán algo de popo.
Tras el segundo largo accedemos
al balcón natural de la ferrata y el momento donde atacaremos sin duda el tramo
que la convierten en un K3 en lugar de un K2. Por si fuera poco tenemos al
grupo de novatos delante por lo que vamos a tener que esperar un ratito, la más
osada, Mónica que se encarama a un gancho y como si levitara se queda en medio
de la paret a 50m esperando su turno. Por fin decidimos atacar el duro paso.
Primero Mónica, Luego David, Edith, yo y por último Toni.
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